Los tardígrados serán viajeros interestelares

Author: Anónimo (no verificado) Fecha:Diciembre 11, 2017 / Etiquetas: Ángela Posada-Swafford, Ciencia, biología, microbiología
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Por Ángela Posada-Swafford

Visto bajo el microscopio, un tardígrado parece una oruga obesa, con cuatro pares de extremidades rechonchas que terminan en garritas bien afiladas. A algunas personas les recuerdan ositos adorables; otras los ven como monstruos miniaturizados. Pero es su cara la que es inolvidable: no se ven ojos sino únicamente un extraño aparato bucal que se estira y se recoge como un chupo alienígena.

Sea como sea, el tardígrado es el ser más resistente de la naturaleza. En efecto, esta pequeña bestiecilla –de la que se han descrito al menos mil especies, pero se sospecha existen diez veces más– aguanta que la congelen casi al cero absoluto durante décadas; que la disequen y no le den alimento ni líquidos; que la echen al agua y al alcohol hirviendo; que la sometan a presiones formidables; que la irradien con dosis que matarían a casi cualquier otra cosa; y sí: hasta que la manden al vacío del espacio, bombardeado de rayos cósmicos (se trata del primer organismo en sobrevivir esa odisea).

El animalito simplemente se resiste a morir, entrando cuando llegan los malos tiempos en un estado acertadamente llamado “criptobiosis”, que podría pensarse como una hibernación extrema. Tan extrema que puede durar décadas y tan absoluta, que su cuerpo literalmente se vitrifica: se vuelve de cristal. Cuando las condiciones mejoran, despierta de su letargo con solo recibir unas cuantas gotas de agua y, pocos minutos después, continúa comiendo y poniendo huevos como si nada. Como en una película de ficción de los años ochenta. Poseer algo de esa magia sería como robarnos el fuego del Olimpo.

Tardígrados al espacio

Ahora la Universidad de California en Santa Bárbara y la NASA quieren enviar una camada de tardígrados a Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano a la Tierra, para demostrar una prueba de concepto que usará rayos láser para impulsar diminutas naves espaciales a través de distancias interestelares.

El proyecto se llama Starlight Program y es una iniciativa para, eventualmente, hacer posibles los viajes interestelares tripulados. La elección de los tardígrados es más que obvia, ya que son los únicos organismos capaces de enfrentarse a todos los insultos de un viaje espacial de larga duración. Pero la investigación también ayudará a los astrobiólogos a entender si la vida, tal como la conocemos, habría sido capaz de viajar a través de las estrellas y colonizar otros mundos.

Los biólogos estudian en este momento la forma más segura de guardar a los pequeños astronautas dentro de algún contenedor donde puedan entrar en estado de criptobiosis para sobrevivir el viaje. Lo demás está por verse.

 

Ángela Posada-Swafford es una periodista científica y escritora colombiana radicada en Estados Unidos. Ganadora de reconocimientos como el Premio Simón Bolívar de periodismo.

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